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Practicar deporte con tendinitis reduce el dolor y facilita el regreso a la rutina diaria.



El ejercicio moderado, combinado con la fisioterapia, reduce el dolor de la tendinitis y favorece su recuperación. Así, al menos lo aseguran, fisioterapeutas y profesionales de la salud, quienes añaden que aunque los primeros días de dolor más intenso se recomienda reposo y tratamiento, a medida que los tejidos se reparan es posible retomar la actividad física, controlando la intensidad para no forzar el cuerpo.


El ejercicio provoca que aumente la vascularización de la zona lesionada y se mejora la nutrición de los tejidos, por lo que el dolor disminuye.

Combinar las sesiones de fisioterapia con días de entrenamiento será posible siempre que se sigan unas correctas pautas de tratamiento para asegurar la vuelta a la normalidad.

Opiniones expertas indican que no es necesario esperar hasta una completa recuperación para volver al gimnasio.

La tendinitis consiste en una inflamación del tendón provocada normalmente por una lesión recurrente o la repetición del mismo gesto o movimiento de forma continuada en el tiempo.

Algunos nombres populares de las tendinitis son el codo de tenista, el codo de golfista, el hombro de nadador o la rodilla de saltador. Si la tendinitis es grave puede conducir a la ruptura del tendón, que suele necesitar reparación quirúrgica, como por ejemplo, en la ruptura del tendón de Aquiles, que se localiza en la parte posterior y superior del talón.




Es el caso, por ejemplo, de las lesiones de tenis, pero también la causa de muchas bajas laborales por sobre esfuerzo.

Una de las principales causas de sobrecarga sobre los tejidos del sistema musculoesquelético --incluidos los tendones-- que pueden contribuir a la tendinitis es una técnica inapropiada cuando se practica cualquier deporte. Y no hace falta ser un atleta profesional para padecer esta enfermedad, ya que la incidencia de tendinitis aumenta con la edad, puesto que los músculos y los tendones van perdiendo su elasticidad.


Medidas generales

Con frecuencia, todo lo que se necesita son sencillos tratamientos domiciliarios, con reposo, aplicación de compresas frías y administración de antiinflamatorios o analgésicos por vía tópica y/o sistémica de venta sin receta.




Hay otras causas menos comunes, como las metabólicas por carencias en la alimentación y la hidratación, o tendinitis con un origen degenerativo.


En la mayoría de diagnósticos el daño no está solo en el tendón, sino que involucra a más tejidos que se encuentran a su alrededor, afectando a los músculos o a la vaina sinovial que recubre los tendones, entre otros.


Al retomar el deporte para favorecer la recuperación, hay que tener en cuenta las sensaciones que recibe el cuerpo, siempre adaptando el ejercicio a la lesión y manteniendo la comunicación con médico, fisioterapeuta y entrenador personal para establecer el programa de entrenamiento más conveniente.


Se debe valorar la variabilidad de los ejercicios, la técnica, el terreno en que se suele entrenar, antes y después del percance, y los tiempos de entrenamiento. A veces cosas tan nimias como el tipo de calzado puede ser el responsable de la inflamación. Los ejercicios en piscinas son los más recomendados debido al bajo nivel de impacto del agua en el aparato locomotor. Estos facilitan la vuelta gradual a la actividad por parte del deportista. El tiempo de tratamiento es variable dependiendo de cada paciente, de su condición física o del tejido afectado.


La importancia de los estiramientos

No solo es que el deporte beneficie la vuelta a la normalidad y reduzca el dolor, sino que los fisioterapeutas aconsejan la práctica de estiramientos como parte de la rehabilitación de la tendinitis. En las primeras sesiones se realizan estiramientos pasivos encargados de provocar la relajación del músculo para que se reduzca la tensión sobre el tendón. A posteriori, las personas lesionadas reciben de sus fisioterapeutas ejercicios de auto estiramiento para hacer en casa y continuar con el objetivo de relajar la musculatura.


En las semanas siguientes de tratamiento se incluye la realización progresiva de ejercicios excéntricos y estiramientos balísticos. Ambos se caracterizan porque el músculo se contrae mientras el tendón se alarga de manera repetitiva.

Aunque estos ejercicios fueron anteriormente considerados peligrosos, se ha demostrado que son fundamentales para una correcta vuelta a la práctica deportiva y la prevención de futuras lesiones, ya que llevan los músculos a su máximo rendimiento. En un partido de tenis, por ejemplo, los tendones sufren el esfuerzo de los mismos gestos durante horas. Si estos movimientos van a ocurrir durante el partido, ¿Cómo no vamos a realizarlos en la rehabilitación y pensar que el deportista está recuperado?


Cómo retomar el deporte

Las siguientes pautas constituyen una guía para los primeros días de entrenamiento tras el diagnóstico de tendinitis.


—Retomar la práctica de deporte tras varios días de dolor más intenso de forma progresiva, evitando volver demasiado pronto al volumen de entrenamiento e intensidad previos a la lesión.


—Variar en todo lo posible el entrenamiento, evitando realizar constantemente los mismos ejercicios. Así se evita, por un lado forzar la zona de la tendinitis y, por el otro, futuras lesiones


—Respetar los tiempos de descanso. Tras una sesión de entrenamiento de elevada intensidad, se debe permitir al cuerpo un periodo de reposo de 48 horas. El descanso puede consistir en practicar una actividad de más baja intensidad o simplemente dar un paseo para mantener los músculos activos pero no forzarlos.


—Cuidar la hidratación y la nutrición, evitando en la medida de los posible los azúcares dado que producen una mayor respuesta inflamatoria en el organismo. La ingesta adecuada de agua es clave para garantizar el buen funcionamiento de músculos, tendones y articulaciones.




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