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¿Usar o no tobillera después de un esguince de tobillo?



¡Esa es la cuestión! Muchas personas están con diferentes ideas con respecto al uso de tobillera, surgen preguntas como ¿atrofia los músculos?, ¿evita que me vuelva a lesionar?, ¿me protege de alguna forma?, qué tipo de tobillera es la mejor?

Aquí te damos nuestra opinión.

El uso de vendajes funcionales, tobilleras u otro tipo de inmovilización están indicados en las fases iniciales de un esguince de tobillo, siempre dependiendo de el grado de la lesión y de la persona que sufre el esguince.

No es lo mismo una persona aprensiva con un esguince de primer grado en la cual se pueden desarrollar fácilmente conductas de miedo y evitación, que en una persona con una personalidad distinta. En definitiva, la determinación del uso o no de vendaje o tobillera vendrá determinado al menos por tres aspectos:




Grado del esguince

Fase de recuperación en la que se encuentra.

Factores de riesgo de cronificación del paciente.

El objetivo del uso de tobilleras o vendajes funcionales, tiene como objetivo limitar parcialmente el estrés mecánico al que se ven sometidas las estructuras lesionadas, en este caso los ligamentos, con el fin de facilitar la recuperación del tejido, debemos tener en cuenta que un cierto grado de estímulos mecánicos favorecen la recuperación del tejido facilitando la reorganización del mismo, pero ¿debemos actuar igual ante un esguince agudo, que ante un esguince crónico o inestabilidad crónica de tobillo?




El uso de tobilleras en las personas que sufren inestabilidad crónica de tobillo o han sufrido esguinces repetidos, se ha investigado en diferentes estudios, la mayoría en población deportista como jugadores de fútbol, en los que se observo, una disminución de la frecuencia de lesiones, en los jugadores que utilizaron órtesis semirígidas (un tipo específico de tobillera). También encontraron una disminución de los esguinces de tobillo en pacientes que utilizaban tobilleras, sin embargo, como mencionabamos anteriormente, la mayoría de los estudios al respecto se realizan con población deportista que utiliza el vendaje o tobillera para su práctica deportiva o en las primeras fases del esguince,


Valoración adecuada del problema: Se realiza a través del razonamiento clínico que, mediante una forma de pensamiento estructurada, pretende llegar a un diagnóstico y plan de tratamiento a corto, medio y largo plazo basándose el los datos recogidos en la historia clínica.


Educación del paciente: Es una parte esencial de la terapia, ya que cuando el paciente tiene una idea clara de lo que le pasa y cuáles son los pasos a seguir, es más sencillo mantenerse firme en los procesos necesarios para su recuperación, evitando miedos, ideas preconcebidas, ideas equivocadas y frustración.


Movilizaciones articulares: El tratamiento funcional y las movilizaciones manuales, cuando son necesarias, han mostrado una vuelta a la actividad más rápida y una persistencia de los síntomas menor después de la lesión. Entre los 3 y 6 meses después de terminar el tratamiento, estas acciones permiten a los pacientes un rango de movimiento articular adecuado, lo cual facilita una óptima forma de caminar.


Control postural y propiocepción: Algunos autores relacionan la falta de control propioceptivo (capacidad para conocer la posición de nuestro cuerpo) con la inestabilidad crónica de tobillo, y defienden los programas de mejora de la propiocepción y el control postural, como esencial en el tratamiento de los esguinces recurrentes de tobillo, programas que además han tenido éxito en diferentes estudios


Fortalecimiento muscular: Es un pilar fundamental en el proceso de rehabilitación del esguince de tobillo, algunos autores defienden que este tipo de ejercicios reduce el riego de volver a lesionarse, el objetivo de estos ejercicios es aumentar la capacidad y funcionalidad de los músculos que aportan la estabilización periarticular.


Se recomienda para el tratamiento inmediato del dolor de tobillos.


Descanso: Evite poner peso en su tobillo. Trate de moverse lo menos posible durante los primeros dos días. Si necesita caminar o correr, considere usar un bastón o muletas.


Hielo: comience por aplicar una compresa de hielo en el tobillo durante al menos 20 minutos a la vez. Repita esto de tres a cinco veces al día durante tres días. Este procedimiento ayuda a aliviar el dolor. Tómese unos 90 minutos entre sesiones.


Compresión: Envuelva su tobillo lesionado con una banda elástica como un vendaje. No lo envuelva demasiado apretado para que su tobillo no se adormezca.


Altitud: si es posible, mantenga el tobillo por encima del nivel del corazón sobre una pila de almohadas u otra forma de apoyo para promover la curación.


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