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Qué hacer en una emergencia de hemorragia externa.


Son aquellas en las que la sangre sale al exterior a través de una herida.

Las hemorragias más importantes se producen en las extremidades, ya que son las partes del cuerpo mas expuestas a traumatismos, además de por ser por donde pasan las arterias de forma más superficial.

Es importante llamar lo más pronto posible a los números de emergencia de tu localidad o ubicación.

El liderazgo, la tranquilidad y el autocontrol son fundamentales a la hora de implementar los primeros auxilios y facilitar el tratamiento primario del trastorno, los cuales en ningún caso reemplazan la intervención especializada de profesionales de la salud, sino que le aportan y facilitan y conservar la calma, son muchas las personas a las que no les agrada ver sangre, y por lo tanto pueden llegar a experimentar hematofobia.


A fin de controlar y detener la hemorragia, es conveniente utilizar por orden uno a uno

los tres métodos siguientes, en caso de que el método anterior no tenga éxito.


1. Compresión directa.

En este primer método consiste en efectuar una presión en el punto de sangrado, para

ello es conveniente utilizar un apósito lo más limpio posible (gasas, pañuelo...) Efectuar

la presión durante un tiempo mínimo de 10 minutos, además de elevar el miembro

afectado a una altura superior a la del corazón del accidentado.

Transcurrido ese tiempo, se aliviará la presión, pero NUNCA se quitará el apósito. En

caso de éxito se procederá a vendar la herida y se trasladará al hospital o esperar la ayuda solicitada.

La compresión directa es siempre el PRIMER método para detener hemorragias

externas y que debe mantenerla durante 10 minutos y elevar la extremidad afectada.


Se recomienda la cinta Mlastic Mueller, los médicos y fisioterapeutas lo utilizan a menudo por su capacidad de para absorber sangre, es un vendaje cohesivo también conocido como cinta para derrames de sangre. 



2. Compresión arterial.

Cuando falla la compresión directa, se debe utilizar este segundo método.

Es de mayor aplicación en hemorragias de extremidades, pues en el resto de zonas no es muy eficaz. Consiste en encontrar la arteria principal del brazo (A. humeral) o de la pierna (A. femoral) y detener la circulación sanguínea en esa arteria, consiguiendo una reducción (no-eliminación) del aporte sanguíneo muy importante.

La arteria humeral tiene su trayecto por debajo del músculo bíceps del brazo, por lo que el socorrista procederá a comprimir en esta zona con las yemas de los dedos.

La arteria femoral se comprime a nivel de la ingle o de la cara interna del muslo; para ello el socorrista utilizará el talón de su mano o bien el puño en caso de comprimir en el muslo.

La compresión debe mantenerse hasta la llegada de la ambulancia o el ingreso en urgencias hospitalarias.

La compresión arterial se efectúa en brazos (arteria humeral) y piernas (arteria femoral). Sería el PRIMER método a utilizar en caso de que la hemorragia la produzca una fractura de un hueso.


3. Torniquete.

Este método se utilizará sólo en caso de que los demás no sean eficaces y la hemorragia persista.

El torniquete produce una detención de TODA la circulación sanguínea en la extremidad, por lo que conlleva la falta de oxigenación de los tejidos y la muerte de los mismos, formándose toxinas (sustancias tóxicas) por necrosis y trombos.

Condiciones de aplicación:

• En al raíz del miembro afectado.

• Utilizar una banda ancha

• Anotar la hora de colocación.

• Ejercer una presión controlada para detener la hemorragia.


Recordemos que la cultura de prevención está compuesta por factores que nos permitirán llevar una vida más tranquila y segura.

La educación en caso de emergencias son excelentes herramientas para tener una mejor calidad de vida.




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