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¿Qué es la Artrosis del pulgar o Rizartrosis?



Esta dolencia degenerativa afecta a la articulación que une el dedo pulgar con la muñeca y provoca dolor y limitación de la actividad diaria.

El dedo pulgar resulta fundamental para la realización de una de cada dos actividades diarias que hacemos con nuestras manos, como abrir una puerta o un frasco, planchar o coger objetos. Esa utilización intensiva de dichas extremidades está estadísticamente ligada al desarrollo de artrosis de pulgar, una enfermedad también llamada rizartrosis y que se estima que afecta al 65% de la población mayor de 65 años, con más predominio en las mujeres.

Es una alteración degenerativa de la articulación trapeciometacarpiana (TMC) que une el dedo pulgar a la muñeca y que provoca dolor, rigidez y limitación del movimiento, lo que imposibilita coger un objeto entre el pulgar y otros dedos de la mano.


Con el paso de los años y en personas que hayan desarrollado trabajos manuales se puede producir un desgaste del cartílago, que es la capa protectora de las articulaciones de la mano.

Ese deterioro de la articulación se debe a la edad, pero también a otros factores de riesgo como la genética, aspectos hormonales, obesidad o vida sedentaria y la repetición de movimientos mecánicos por causas laborales o deportivas.

Por tanto, la actividad laboral manual o relacionada con la carga directa en las manos (hostelería, limpieza, albañilería, peluquería, dentistas, profesores, amas de casa, pianistas, escritores…) aumenta el riesgo de padecer rizartrosis.

El pulgar está formado por tres huesos. El hueso metacarpiano se encuentra en el pequeño trapecio, formando la articulación metacarpiano-carpiana. La forma de los huesos que forman la articulación metacarpiano-carpiana permite que el pulgar se mueva en un amplio rango de movimiento. Esto le permite agarrar objetos de varias formas y tamaños, incluidos objetos muy pequeños que deben agarrarse entre el pulgar y la punta de los dedos.


Consejos para convivir con la rizartrosis:


1. Utilizar aparatos eléctricos en la cocina.

En las tareas que impliquen el uso intensivo del pulgar, podemos ayudarnos de aparatos como exprimidor, pelador o batidora o abrelatas. Además, en lugar de fregar, es mejor aprovecharse de un lavavajillas y una secadora, si es posible.


2. Usar utensilios ligeros.

Mejor si disponemos en nuestro hogar de cucharas, cazos y demás cubiertos de plástico o aluminio y con mangos gruesos; su ligero peso nos permitirá manejarlos más fácilmente.


3. Evitar el movimiento o gesto de ‘pinza’.

El momento de servir la comida esconde sus riesgos. Debemos sujetar los platos por debajo, con las palmas de las manos, y no por los lados, de forma que evitemos efectuar el gesto de pinza con el índice y el pulgar.


4. Liberar las manos.

Los expertos aconsejan procurar no aguantar mucho peso con las manos, por lo que elementos como un carrito para trasportar cosas resultan muy útiles.


5. No cargar excesivo peso.



Este momento suele conllevar el traslado de mucho peso o de movimientos bruscos con las manos y brazos, por lo que, si no tenemos carrito, hay que intentar no sujetar las bolsas con la mano, y distribuir el peso entre el antebrazo y el hombro.


6. Evitar forzar el pulgar

Otra actividad que frecuentemente daña nuestras articulaciones es el momento de llevar maletas. Lo más recomendable, empujarla con los cuatro dedos, pero no con el pulgar.


7. Incorporar un programa de ejercicios todos los días.

Es útil realizar diariamente ejercicios sencillos de estiramiento, flexión y extensión que fortalezcan la musculatura y mejoren así la movilidad de las manos. Por ejemplo: flexión y extensión de los dedos sobre una mesa, elevación y separación del pulgar o hacer la letra ‘ o’ con éste y el resto de dedos.


8. Los dedos también necesitan atención.

Para no descuidar el resto de dedos de la mano, podemos realizar maniobras que potencien su movilidad, como sacar una cerilla de su caja, coger monedas de un monedero, abrochar y desabrochar botones o sacar garbanzos de un plato.


9. Baños calientes para las manos.



Otro truco muy beneficioso es realizar baños calientes para las manos, con el fin de reducir la rigidez: introducir las manos dentro de un recipiente con agua caliente a una temperatura cercana a la corporal, es decir, entre 37ºC y 40ºC.


10. Consultar al fisioterapeuta o profesional de la salud sobre el uso de elementos de ayuda.

Para continuar y mantener nuestra actividad diaria, es útil el empleo de muñequeras que absorben los constantes micromovimientos que inconscientemente se realizan durante el día, aliviando el dolor sin inmovilizar la articulación y permitiendo mantener la actividad del pulgar.

Durante las fases de mayor dolor es útil el empleo de férulas de reposo por las noches.








El dolor en la base del pulgar con osteoartritis se puede controlar con una órtesis que limite el movimiento excesivo y estabilice la articulación metacarpiano-carpiana mientras se usa la mano. Si el desarrollo de la osteoartritis conduce a múltiples deformidades.








Con el mayor desarrollo de la osteoartritis, la movilidad de la articulación metacarpiano-carpiana disminuye. Se vuelve cada vez más difícil alejar el pulgar de la palma y otros dedos. Mientras que la articulación principal se mueve cada vez más, las otras articulaciones del pulgar a menudo fallan al manipular objetos. Una de las fallas más comunes se llama "deformidad en zigzag", en la que la articulación media del pulgar se mueve hacia atrás, especialmente cuando el pellizco es fuerte.


La apelación oportuna a un kinesiterapeuta le permite detener la patología y prevenir complicaciones graves. En la exploración se determina el número y simetría de las articulaciones afectadas, la presencia de deformidades, la naturaleza del dolor, manifestaciones extraarticulares, etc. Se tienen en cuenta los datos de resonancia magnética, tomografía computarizada, análisis de sangre y líquido sinovial.


La artritis reumatoide, psoriásica y gotosa de los dedos requiere un tratamiento patogénico y sintomático complejo. Se aconseja al paciente que reduzca la carga en las áreas afectadas, es necesario excluir los movimientos bruscos y el levantamiento de objetos pesados.


El tratamiento con medicamentos puede aliviar el dolor y la hinchazón, pero no elimina la patología en sí. La fisioterapia puede proporcionar un alivio temporal. Es posible lograr resultados en el tratamiento de la artritis de los dedos con la ayuda de un fisioterapeuta.


El tratamiento de la artritis de los dedos con fisioterapia tiene ventajas innegables:

Los ejercicios especiales brindan alivio al paciente y alivian el dolor;

la fisioterapia mejora la circulación sanguínea y el trofismo de los tejidos articulares, les ayuda a recuperarse de forma natural; los ejercicios protegen las articulaciones del estrés excesivo, todos los movimientos están estrictamente dosificados;

la correcta implementación del programa es monitoreada por un instructor experimentado, metodólogo y kinesiterapeuta, ellos corrigen la técnica de realizar ejercicios a tiempo, brindan al paciente consejos y recomendaciones.




La información aquí contenida no debe utilizarse durante ninguna emergencia médica, ni para el diagnóstico o tratamiento de alguna condición médica. Debe consultarse a un médico con licencia para el diagnóstico y tratamiento de todas y cada una de las condiciones médicas.

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