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Dolor en el codo



El antebrazo está formado por dos huesos, el cúbito y el radio, que se articulan entre sí en sus extremos superior e inferior para hacer posible la pronosupinación.


El movimiento de pronosupinación depende, no sólo de la perfecta integridad de las articulaciones radiocubitales superior e inferior, sino también exige la normalidad en toda la longitud de ambos huesos, así como la presencia de las incurvaciones anatómicas del radio.


Cualquier incurvación de estos elementos puede alterar la rotación del antebrazo y causar problemas en el codo.


¿Cuáles son los síntomas del dolor en el codo?

Los síntomas más habituales son:

Dolor en el codo.

Pérdida de fuerza.

Rigidez articular.


Causas de dolor en el codo.


Epicondilitis o codo del tenista.

Es una afección extraarticular caracterizada por dolor y sensibilidad exquisita de la inserción de los músculos extensores del antebrazo.

La causa puede ser por un esfuerzo reiterado de los músculos extensores en la práctica del tenis, "codo de tenis" o de algún otro deporte. Puede englobarse dentro de las llamadas tendinopatías de inserción o tendinosis.




Aunque, habitualmente se denominen tendinitis, en los estudios anatomopatológicos no se han observado infiltrados inflamatorios. La lesión corresponde a un deterioro de la estructura de la colágena.


Epitrocleitis o codo del golfista.

Es una lesión equivalente a nivel de la inserción de los flexores del antebrazo en la epitróclea. Puede poner de manifiesto un punto doloroso a este nivel.

Artrosis del codo.

No es tan frecuente ni tan importante como a nivel de la rodilla y la cadera. Produce poco dolor, pero limita la movilidad. Puede, por la formación de osteofitos a nivel del canal epitrócleocraniano, producir un compromiso del nervio cubital que requiera una operación. La artrosis también puede afectar a la articulación húmero radial y producir alteraciones a nivel de la cabeza del radio, en ocasiones relacionada con traumatismos repetidos.

Bursitis del olécranon

La bolsa de deslizamiento situada entre el olécranon y la piel no infrecuentemente se inflama, produciéndose un aumento de liquido que se denomina higroma o bursitis. Las causas más frecuentes son los microtraumatismos, la bursitis traumática o el codo del estudiante (antes, actualmente de ordenador).

Codo gotoso.

En el codo, además de la inflamación de la bolsa olecraniana -bursitis-, es frecuente que haya lesión de vasos y nervios asociados, debido a las graves deformidades articulares que se producen. La sinovitis crónica por depósitos de acido úrico en la articulación produce un deterioro del cartílago con geodas subcondrales y deformidad de la superficie articular en fases avanzadas.


Lesiones del bíceps.

Se afecta con más frecuencia la porción larga que se inserta en el tubérculo supraglenoideo de la escapula. En deportistas, pueden producirse arrancamientos parciales o totales de la inserción glenoidea. Por técnicas artroscópicas se pueden comprobar las lesiones parciales y realizar su reinserción. La tenosinovitis de la porción larga del bíceps con inflamación crónica de la vaina sinovial que la envuelve dentro del surco bicipital puede producir un deterioro del tendón si no se soluciona el problema con tratamientos conservadores. Esto puede producir dolor y, a la larga, ruptura del tendón, apareciendo el signo de la bola caída. La sinovitis produce al bíceps dolor irradiado, que aumenta con la movilización y palpación. Es posible que por esfuerzos bruscos en flexión del codo o por deportes se produzcan arrancamientos distales del tendón del bíceps, produciendo impotencia funcional para la flexión activa del codo.




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